27 septiembre 2023 por brew_hub

Seguramente que a los más puristas y expertos enólogos no les haga mucha gracia, pero lo cierto es que dentro de la industria vinícola se está abriendo paso poco a poco una nueva variedad con gran potencial de ventas y de consumo: los vinos de sabores y aromatizados.

A medio camino entre lo tradicional y con un futuro muy prometedor aparece esta nueva tendencia, de la que no estamos muy seguros si será moda pasajera o han llegado para quedarse. Lo que está claro es que el auge de los vinos saborizados y aromatizados es una realidad que va tomando posiciones. Veamos qué son exactamente, y que está ocurriendo con este innovador segmento que está animando al sector.

Vinos de sabores, un mundo por explorar y explotar

Los vinos de sabores o saborizados son un tipo de vino especializado donde se añaden determinados aditivos; hierbas, botánicos, especias, frutas y otros aromas naturales que le otorgan ese carácter único y especial lleno de notas sensoriales, y que por ello están acaparando la atención de un determinado grupo de consumidores.

No están exactamente categorizados dentro del listado del vermut; tampoco son Bermet o Retsina, y aunque surgieron espontáneamente hace miles de años, ahora intencionadamente se han convertido en todo un descubrimiento relativamente novedoso, que se encuentra en plena expansión e investigación, y donde aún no se han podido comprobar la multitud de resultados extraordinarios que es capaz de ofrecer.

Para su elaboración se emplea, el vino junto a extractos botánicos, azúcar y notas de alcohol. Además se añaden plantas aromáticas, aditivos, con diferentes medidas en función de la marca en cuestión.

¿Cómo surgen los vinos de sabores?

Si bien el proceso tradicional de elaboración del vino se produce a partir de la fermentación alcohólica o parcial de las uvas, y partiendo de que el perfil aromático es uno de los aspectos que más influyen en su calidad y valor, en las últimas décadas se han destinado numerosos esfuerzos en innovación para mejorar el aroma y sabor deseado en el vino, y así resultar más competitivos.

Los vinos aromatizados tienen su origen en la antigüedad, especialmente en la zona del Mediterráneo, donde con el objetivo de protegerlo de agentes externos, de posibles defectos y evitar su oxidación o contaminación, se agregaban especias, hierbas y distintos elementos para enmascarar y dulcificar posibles defectos de aroma y sabor.

Muchas de estas prácticas han llegado hasta nuestros días de distintas maneras. Según han ido apareciendo nuevas técnicas y evolucionando los procedimientos de conservación y mejora, el vino aromatizado ha ido perdiendo su propósito originario, conservando sus propiedades de aroma y sabor característicos, que con las preferencias de consumo actuales, la adición de frutas y botánicos, han ido cambiado su finalidad, convirtiéndose así en un producto deseado, de calidad y muy valorado.

El mercado global y su clasificación

El vino aromatizado está clasificado como un tipo de vino entre 14 y 22% (ABV), con aromas adicionales a base de hierbas, especias, frutas y otras sustancias aromatizantes naturales.

Sus ventas globales a nivel mundial pasaron de 500.000 botellas en 2010, hasta los 20 millones en 2015. En la mayoría de países está regulado dentro de la categoría vino de frutas y están estrictamente regulares.

Aunque los vinos de sabores se pueden englobar en una categoría emergente, en la mayoría de países los aditivos de sabor están estrictamente regulados. Por ejemplo, el vino con aditivos es wine product (o producto vinícola), es decir, que contiene al menos 700 ml. de vino por cada litro, que ha sido formulado, modificado o mezclado con otros ingredientes, de forma que no puede considerarse vino en sí. Mientras que los vinos de frutas contienen menos de un 70% de vino, y están considerados como aquellos fermentados total o parcialmente con frutas, vegetales, cereales o cualquier otro elemento. Este tipo de productos están más bien pensados para consumidores ocasionales y no para los que beben habitualmente vino.

Sin embargo, los flavoured wines o aromatizados se incluyen en la categoría de vinos de aperitivo con un contenido no inferior al 15% ABV, compuesto por uvas al que se han añadido otros ingredientes (con alcohol o aromatizados a base de hierbas y otros elementos como las especias aromatizantes naturales). En Europa están muy incorporados según una directiva de 2014 está permitido aromatizarlos.

Algunas tendencias de vinos de sabores

La industria del vino es inmensa y variada, por lo que existen numerosas clases de vinos saborizados y aromáticos en el mercado, pero por citar algunos tipos, entre los más importantes destacan,

1. Vinos con frutas

En primer lugar, los vinos frutales de aroma y sabor afrutado están elaborados a base de frutas y han adquirido gran popularidad en los últimos años, especialmente para momentos de desconexión, por su carácter fresco. Cada vez están ganando adeptos debido a su ligereza (menor contenido alcohólico) para quienes buscan opciones menos intensas.

Se añaden algunas propuestas como el melocotón, la manzana, la pera, los frutos rojos (las frambuesas, los arándanos, las moras) o las fresas. Algunas marcas han apostado por incluirlos. Es el caso de Stella Rosa, Arbor Mist y Gallo Family Vineyards.

2. Vinos con infusión de frutas

A diferencia de los primeros, este tipo de vinos saborizados se elaboran con uva pero incluyen un proceso de infusión de frutas (de fresas, sandías, o melocotón, entre otras) que se incluyen durante o tras la fermentación para realzar sabores y aromas específicos.

3. Vinos con notas especiadas

Los vinos con especias son una apuesta para quienes buscan algo diferente. Estos vinos incorporan hierbas y especias durante su elaboración como el clavo, la canela, y otros elementos. El vino tinto con canela, el vino de jengibre de Blasted Church y el vino de pimienta negra de The Prisoner, no dejan indiferente.

4. Vinos infusionados con chocolate

Son vinos especialmente pensados para postre, y combinan con sabores de chocolate.

5. Vinos espumosos saborizados

Destacan el cava con infusiones de frutas, hierbas o de flores, y aumentan su consumo para ocasiones especiales, fiestas o eventos.

6. Vinos con infusión de té

Sobre todo, para los vinos blancos y rosados, están surgiendo propuestas infusionadas a base de té negro, té verde o incluso con té de frutas.

7. Vinos con toque de miel

Por último, no hay que dejar de mencionar el toque de dulzor que aporta el hidromiel, la bebida fermentada de miel y agua.

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